Nuevo episodio bochornoso en el Senado impide aprobar facultades
Con un muy cuestionado manejo de su presidente Carlos Mesía, la sesión de la Comisión de Constitución en la que debía aprobarse el pedido de facultades delegadas del Gobierno terminó frustrándose nuevamente con la oposición retirándose y dejando sin quórum a dicha comisión. Sobre esto y más hablamos hoy en el Newsletter de Comité. ¡Empecemos!
Estamos viernes 16 de octubre y estos son los titulares que desarrollo en el podcast de la mañana:
- La oposición dejó sin quórum a la Comisión de Constitución del Senado cuando se discutía el pedido de facultades luego de que su presidente Carlos Mesía no reconociera una votación contraria a los intereses del oficialismo.
- El ministro de Economía y Finanzas Elmer Cuba anunció que prepara un plan para incrementar el gasto fiscal de manera contracíclica, en un contexto en el que el crecimiento de la economía peruana se desaceleró en agosto.
- El presidente de Estados Unidos Donald Trump decidió retroceder en su intención de transmitir en vivo la ejecución por fusilamiento de Nidal Malik Hasan, un exmilitar estadounidense condenado a muerte por asesinar a 13 personas en un tiroteo en 2009.
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LA NOTICIA DESTACADA
Se frustra aprobación de facultades delegadas tras mal manejo de la presidencia de la Comisión de Constitución y retiro de la oposición
Hemos vuelto a tener ayer una sesión bochornosa en el Senado, al discutirse en la Comisión de Constitución el pedido de facultades delegadas del Gobierno, que terminó con los representantes de las bancadas de oposición -es decir, Ahora Nación, Juntos por el Perú, Obras y Buen Gobierno- retirándose para dejar a la comisión sin quórum y emitiendo un comunicado conjunto para, entre otras cosas, rechazar cómo su presidente, Carlos Mesía de Fuerza Popular, condujo las incidencias.
Voy a intentar explicarles en sencillo lo que pasó. Como sabemos, la Cámara de Diputados ya había aprobado el pedido de facultades delegadas acotándolo a dos temas: seguridad ciudadana y fenómeno El Niño. Pero, en lugar de someter a debate y eventualmente a voto el texto aprobado por la cámara baja, la presidencia de la Comisión de Constitución introdujo un predictamen distinto que, dentro de esos mismos dos temas, sumaba algunos puntos adicionales que no fueron considerados por la Cámara de Diputados.
La oposición cuestionó tal cosa, porque además se estaba planteando pasar al voto sin mayor debate, y planteó una cuestión de orden para que, antes de votar el nuevo predictamen, se discutiera sobre cuáles son los límites legales a lo que el Senado puede hacer con aquello que es aprobado por la Cámara de Diputados.
Aquí, como les he venido explicando, hay una incertidumbre jurídica porque la Constitución y el Reglamento del Congreso dan a entender que el Senado puede modificar mas no desnaturalizar lo aprobado en la cámara baja. Entonces, se necesita saber qué tipo de modificaciones podrían ser válidas porque no desnaturalizan, y cuáles no porque sí lo hacen.
Esto es algo que podría más adelante ser sometido a aclaración por parte del Tribunal Constitucional, pero lo que quería la oposición es que se definiera antes, y además estaba asumiendo esta la postura de que sumar cosas incluso a los temas que sí aprobó la Cámara de Diputados, suponía necesariamente una desnaturalización. En opinión de aquella, cualquier cosa rechazada por la Cámara de Diputados no podía ser repuesta por el Senado, pero también la oposición al mismo tiempo que el oficialismo tampoco podía sumar cosas no discutidas por la cámara baja.
Por eso es que yo argumenté -y mantengo esa opinión- que esta interpretación tan restrictiva de la facultad de modificar proyectos de ley que tiene el Senado, no se sostiene. Que el Senado hubiese sumado cosas dentro de los temas ya aprobados por la cámara baja podía ser, a mi criterio, un uso razonable de la facultad de modificar sin desnaturalizar.
Sin embargo, en lugar de dialogar con la oposición para convencer de la razonabilidad de esta postura, lo que buscó hacer el oficialismo fue aprobar a como dé lugar el nuevo predictamen. Y no cayó en cuenta de que, si se presentaba una cuestión de orden como la que introdujo la oposición, pues podía perderla en los votos. Y de hecho la perdió, y al verse el presidente de la Comisión Carlos Mesía frente a tal situación, lo que hizo -de manera muy cuestionable- fue desconocer ese voto, que él mismo había mandado a relatar, y hacer pasar como si la votación todavía estuviese abierta para sumar votos que no se expresaron cuando correspondía.
Yo les he comentado que estoy mayormente a favor de la versión original del pedido de facultades que hizo el Gobierno, y que no encuentro que añadir facultades dentro de los temas de seguridad y El Niño suponga per se una desnaturalización de lo aprobado por la Cámara de Diputados. Pero, muy a pesar de esto, la manera como se condujo ayer la sesión de la Comisión de Constitución del Senado, desconociendo abiertamente una votación, es indefendible.
Y para empeorar las cosas, cuando entrevistaron a la senadora de Fuerza Popular Martha Moyano y le preguntaron si la forma como actuó Mesía calificaba como una manifestación de autoritarismo, lo que ella respondió -y que debe ser uno de los gaffes políticos más escandalosos que yo alguna vez haya escuchado- es que “ser autoritarios no es tan malo”. El presidente del Congreso Miguel Ángel Torres y la propia presidenta de la República Keiko Fujimori tendrían que salir inmediatamente a deslindar de lo dicho por Moyano y ella, por supuesto, tendría que desdecirse.
Pero, en fin, la oposición parece mantenerse en su postura de que al Senado no le corresponde modificar nada salvo que sea intrascendente o retórico, porque cualquier otra cosa la rechazará por supuestamente desnaturalizar lo aprobado por la Cámara de Diputados. Yo encuentro que esta posición es muy maximalista y, por tanto, sí peca de obstruccionista. La propia oposición podría visibilizar qué tipo de cambios está dispuesta a aceptar en lugar de solo anticipar que los va a rechazar todos.
Pero el oficialismo, que ya había tenido -a mi criterio- un gesto positivo en no proponer cambios que vayan más allá de los dos temas aprobados por la cámara baja, nuevamente manejó la sesión con brotes de autoritarismo, específicamente del presidente de la Comisión de Constitución, lo que igualmente debe ser condenado.
Y además, no se entiende bien qué piensa el oficialismo que gana con esto, cuando el resultado de su comportamiento, en esta y anteriores situaciones, parece ser el de unir más y fortalecer a la oposición y favorecer un escenario de mayor obstrucción.
Todo esto ciertamente es la consecuencia de lo mal que hemos diseñado nuestra bicameralidad, pero yo diría también que deriva de la incapacidad política que está teniendo el oficialismo para convencer por las buenas a la oposición, o cuando menos a un sector de esta que no empezó el mandato con un ánimo tan confrontacional pero que ha sido llevado a eso por el comportamiento del propio oficialismo.
En fin, lo que uno quisiera es que, de una vez por todas, haya más razonabilidad y madurez en la forma como se conducen las cosas en el Senado, que supuestamente debía ser la cámara reflexiva y ecuánime, y de eso, lamentablemente, no estamos viendo nada.

REFLEXIÓN DEL DÍA
Sobre el operativo para lavarle la cara al chavismo remanente en Venezuela
La presidenta Keiko Fujimori publicó ayer un tuit para destacar que tuvo una llamada “con la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, para abordar la cooperación entre nuestros países, iniciar el apoyo a su plan Vuelta a la Patria, así como coordinar los procesos de expulsión del Perú de ciudadanos venezolanos indocumentados”.
Tuve una llamada con la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, para abordar la cooperación entre nuestros países, iniciar el apoyo a su plan Vuelta a la Patria, así como coordinar los procesos de expulsión del Perú de ciudadanos venezolanos indocumentados.
— Keiko Fujimori (@KeikoFujimori) October 15, 2026
Nuestros… pic.twitter.com/UyzPOaOXsX
Este tuit, y la imagen adjunta con una foto de Delcy Rodríguez sonriente, me generó la sensación como de estar en un universo paralelo en el que Delcy Rodríguez no fue vicepresidenta del gobierno de Nicolás Maduro, ni cómplice prominente de todas las trapacerías que hizo tal régimen -entre ellas, robarse una elección a vista y paciencia de todo el mundo-, donde no fue ella personalmente responsable de perseguir y torturar a los políticos de oposición en Venezuela y donde Delcy Rodríguez no representa entonces la continuidad del chavismo y a quien se le ha dado poder simplemente porque, para sobrevivir políticamente, le está entregando el control de los recursos petroleros de Venezuela a un gobierno de EEUU al que, fuera de eso, parece importarle poco o nada el retorno a la democracia en Venezuela y que los venezolanos puedan elegir a sus autoridades.

Desde que EEUU vio la posibilidad de controlar Venezuela básicamente manteniendo el chavismo pero cambiándole el rostro, me da la impresión de que ha empezado un operativo comunicacional para lavarle la cara a aquel y a Delcy Rodríguez. Esto se hizo muy evidente en la reciente Asamblea General de la Naciones Unidas donde no solo Donald Trump se reunió con ella sino que otros presidentes latinoamericanos lo hicieron con mucha pompa, como si se hubiera borrado por arte de magia todo el pasado deplorable del chavismo y de Rodríguez.
Diera la impresión de que el llamado Escudo de las Américas tiene como parte de sus objetivos conseguir tal cosa: un nuevo status quo donde EEUU controla Venezuela y todos los socios del primero no solo deben estar cómodos con que el chavismo siga en el poder, sino que tienen que salir públicamente a decirlo, como acaba de hacer Keiko Fujimori.

Yo encuentro muy penoso todo esto. Hace ver que todo el discurso de algunos políticos en contra del chavismo y en defensa del retorno a la democracia en Venezuela fue pura hipocresía. Y claro, el Gobierno de Keiko Fujimori tratará no solo de justificarlo sino de capitalizarlo políticamente, diciendo que es la única manera de coordinar la deportación de inmigrantes venezolanos. Esa coordinación es necesaria pero, comunicacionalmente, no justifica una publicación como la que hizo ayer la presidenta Fujimori que, nuevamente, es una lavada de cara al chavismo en Venezuela.
Y a todo esto, acabo de ver el enésimo artículo donde la lideresa opositora venezolana María Corina Machado cuenta como EEUU la está excluyendo de la conversación sobre qué hacer ahora con Venezuela, porque no quieren que haya retorno a la democracia todavía y Machado es un recuerdo muy vívido de que, legítimamente, alguien más debería estar gobernando Venezuela hoy mismo.
De verdad que me da muchísima pena por la causa de la libertad y la democracia en Venezuela, que nuestro gobierno nos haya puesto como furgón de cola en un esfuerzo por lavarle la cara al chavismo.
