Los demócratas obtienen un triunfo atronador frente a Trump

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Los demócratas obtienen un triunfo atronador frente a Trump

No fue una ola sino un tsunami. Los demócratas lograron ayer superar los pronósticos en las elecciones de medio término en EEUU para quedarse sólidamente con mayorías tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. Sobre esto y más hablamos hoy en el Newsletter de Comité. ¡Empecemos!

Estamos miércoles 4 de noviembre y estos son los titulares que desarrollo en el podcast de la mañana:

  1. Juntos por el Perú presentó un proyecto de ley ante la Cámara de Diputados que busca excarcelar a Pedro Castillo haciéndolo beneficiario de una amnistía. 
  2. La Comisión Bicameral de Presupuesto y de la Cuenta General de la República decidió postergar el debate del proyecto de Ley de Presupuesto del 2027 luego de que los pedidos de los congresistas por mayores recursos chocaran con la negativa del ministro de Economía Elmer Cuba. 
  3. En un duro revés para el presidente republicano Donald Trump, los primeros resultados de las elecciones intermedias en Estados Unidos muestran que el Partido Demócrata ha ganado la mayoría en el Senado y en la Cámara de Representantes.

Recuerda que puedes escuchar el podcast completo en Spotify cliqueando aquí.

O aquí abajo si prefieres verlo en YouTube:


LA NOTICIA DESTACADA

Los demócratas recuperan el control de ambas cámaras del Congreso en EEUU

Lo que se pensaba que podía ser una ola azul en las elecciones de medio término en EEUU, con los demócratas retomando el control de una o hasta dos cámaras en el Congreso, ha sido mucho más que eso. Yo lo he calificado de "maretazo", otros han hablando de "tsunami", nuestro podcaster Ronald Cross se ha referido incluso a un "asteroide azul". Así de atronadora ha sido la victoria de los demócratas el día de ayer. 

Desde muy temprano se fue confirmando el pronóstico de que volteaban no solo la Cámara de Representantes sino el Senado. Obtuvieron un senador en Kansas por primera vez desde 1932. James Talarico le pasó por encima a Ken Paxton en Texas, que también ha sido un bastión republicano por décadas. También han volteado a su favor Iowa, Ohio, las dos Carolinas y Maine. Abdul El-Sayed, uno de los candidatos en los cuales se enfocó la contracampaña republicana, también ganó en Michigan y los demócratas mantuvieron ese escaño.

Tienen hasta el momento 54 de 100 senadores y 228 de 435 representantes. Todavía falta confirmar un buen número de escaños en la Cámara de Representantes, es decir, la mayoría demócrata podría crecer todavía allí, pero ya es indubitable que han arrasado con los republicanos. Hay recuperado el voto latino y el voto de los jóvenes. De hecho, son mayoría ahora en todos los grupos etarios menos los mayores de 65. 

Este triunfo ha sido tan inapelable que toda la especulación que había sobre la posibilidad de que Donald Trump no reconociera los resultados, se esfumó -al menos en apariencia- cuando periodistas del New York Times y de Politico lo llamaron por teléfono ayer por la noche y este contestó tranquilo diciendo que sí iba a respetar los resultados. 

Hay muchas cosas que han castigado los electores estadounidenses mayoritariamente con su voto de ayer. El aumento del costo de vida, la inflación generada por la guerra en Iraq que Trump dijo que no iba a iniciar, la corrupción percibida en el régimen, que ha sido descarada, quizá en alguna medida el encubrimiento del caso Epstein. También hay que reconocer, por supuesto, la aparición de figuras demócratas que hacen política desde la fe, que es algo más tradicionalmente asociado a los Republicanos, pero que tuvieron ahora en James Talarico a un buen representante. 

Varios analistas están hablando ya del inicio del fin de la era Trump: Ed Luce en el Financial Times, David French en el New York Times y así. En mi caso, lo que me ha dejado perplejo en los últimos años del electorado estadounidense, del ciudadano promedio, es cuánto estaba dispuesto a dejarle pasar a Donald Trump. Cuánta incompetencia, cuánta patanería, cuánta mendacidad, cuánta corrupción. Parecía como si estuvieran adormecidos pensando que Trump se había vuelto indetenible.

Hasta ayer. Y la cosa que le viene muy complicada, porque, con las mayorías parlamentarias que han obtenido, los demócratas podrán investigar con muchas más capacidades los negocios turbios del entorno de Trump -de sus hijos, de su yerno, etc.- y hasta reabrir el caso Epstein. 

Quienes pensaron en el bando republicano que la única alternativa que tenían para seguir ganando elecciones era agacharle la cabeza a Trump y dejar que se apoderara de su partido, pues ahora estarán lamentando que se los haya dejado hecho añicos tras esta elección de medio término. Le faltan todavía dos años de presidencia en los que puede hacer mucho daño, pero en buena hora que -todo hace parecer- estemos por fin empezando a ponerle término a la infausta era Trump.


RECOMENDACIÓN DEL DÍA

Sobre el pedido de amnistía para Pedro Castillo

Se está discutiendo en la Cámara de Diputados un proyecto de ley presentado por la bancada de Juntos por el Perú que plantea aprobar una amnistía en favor del ex presidente Pedro Castillo, para que de esa manera pueda ser excarcelado. 

Su hermano, el ahora senador José Mercedes Castillo, ha dicho al respecto en entrevista con EpicentroTV que “es el derecho que le corresponde. Pedro Castillo quería trabajar para el pueblo, lo que han hecho ha sido para mantenerlo encarcelado”. 

Por su parte, Indira Huilca, diputada de Ahora Nación, ha opinado lo siguiente: “yo creo que el señor Castillo ha sido procesado, la verdad, con serias deficiencias (…) creo que nadie podría decir que ese ha sido un proceso judicial ejemplar”. Sin embargo, respecto de si va a votar a favor o no de la amnistía, Huilca aseguró que primero van a debatirlo al interior de su bancada. 

A su turno, el senador de Obras Daniel Barragán calificó a Castillo como un “preso que cometió un grave error político, que es dar un golpe de Estado”.

Les estoy citando algunas declaraciones que han dado parlamentarios de oposición para evidenciar las posiciones a favor de esta amnistía, pero ahora les comparto mi opinión personal. 

Lo primero que debemos hacer es entender qué es una amnistía y en qué se diferencia de un indulto, que es otra figura sobre la cual hemos hablado mucho en los últimos años.

Fijense. Un indulto es cuando se le perdona la pena a alguien. Se sigue considerando que esa persona cometió un delito, es decir, no se le absuelve, pero por alguna razón se concluye que es mejor liberarle de cumplir con la sanción que le correspondió. Para usar un ejemplo sencillo, se puede indultar a alguien por motivos humanitarios. Piensen en una persona con una enfermedad terminal a la que se le permite pasar sus últimos días de vida en libertad con su familia. 

La amnistía es diferente porque no perdona la pena sino que declarara que una acción que normalmente sería consideraría un delito, esta vez no lo va a ser. ¿Y por qué? Pues, podrían usarse distintas razones para justificar tal cosa. Por ejemplo, si hubo una pelea entre dos bandos de la política y ambos se hicieron daño incurriendo incluso en delito, alguien podría pensar que una amnistía es un camino para facilitar que hagan las paces. 

Yo debo confesar que, en general, no soy partidario de la figura de la amnistía. Creo que rompe el Estado de derecho, y por razones que típicamente no lo justifican. El indulto, en cambio, sí es una figura que considero valiosa, pero específicamente cuando hay sustento válido de carácter humanitario. 

Dicho esto, plantear una amnistía para Pedro Castillo en este caso básicamente significaría librar de responsabilidad a alguien que intentó cometer un golpe de Estado. No solo conmutarle la pena, sino declarar que algo que fue un evidente intento de golpe de Estado, pues mágicamente ya no puede ser calificado como tal. Se vuelve un golpe de estado "legal”. 

Esto es indefendible, sea que se trate de Castillo o de cualquier otro presidente que haya hecho lo mismo. Estoy, por tanto, de acuerdo con lo que dice el jurista Aníbal Quiroga en el sentido de que tal pedido “no tiene ni pies ni cabeza”. 

Si uno considera que hubo deficiencias en su proceso judicial, como piensa la diputada Huilca, puede sin duda argumentar en esa línea, pero la forma de corregir tal cosa no es a través de una amnistía, sino en la siguiente instancia judicial. Ir por el camino de la amnistía busca, más bien, sustraer al Poder Judicial del ejercicio ordinario de sus competencias.

En suma, no podemos llegar al punto en el que nos forzamos a creer que cometer un golpe de Estado no tiene nada de malo, que es algo que un presidente puede hacer sin esperar que el sistema legal lo sancione. Eso es, en mi opinión, inadmisible. Más aún cuando no hubo en el causante enmienda posterior ni reconocimiento alguno de la gravedad de lo que se hizo.


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